Un reciente estudio realizado por la editorial de la revista Language concluyó, después de un experimento, que consistía en traducir un mismo texto corto a los idiomas de inglés, español, chino mandarín, francés, alemán, japonés e italiano y darlo a leer a decenas de hablantes nativos de cada idioma que existen grandes diferencias en fluidez y velocidad en la forma de hablar entre los idiomas occidentales y los orientales.
Otra conclusión encontrada fue que los textos se pueden hacer cortos en algunos idiomas, como en el inglés y largos como en el japonés de la misma forma que lentos en inglés y rápidos en japonés; esta teoría se plantea gracias a medir la velocidad con la tasa de sílabas por minuto. Pasa, que algunos idiomas las palabras no tienen un significado más profundo que un solo elemento, y por eso se necesitan más palabras para comentar sobre un tema.
Finalmente se dio a conocer que uno de los idiomas más rápidos para hablar es el nuestro, el castellano, aunque las palabras no tengan un significado completo y se necesiten más. En el otro
extremo, uno de los más lentos es el chino mandarín, pero por otro lado se necesitan menos palabras para hablar sobre un tema. [Vía]
