
Últimamente, la mega red social Facebook, fue el foco de polémicas declaraciones. Y nuevamente retoma ese puesto, como para no perder la costumbre. Aunque esta vez, es mucho más complejo.
El once de Noviembre del 2008, falleció el periodista William Bemister, no muy conocido por estos pagos, pero fue un documentalista muy conocido por la comunidad. Dicho hombre estaba suscripto a la ya mencionada red social, la cual utilizaba mucho, subía fotos a su muro, se mantenía en contacto con sus familiares, es decir, lo mismo que hacemos todos nosotros.
Pero el problema se suscitó cuando al fallecer el periodista, su perfil y su muro, se mantenían intactos para sus contactos de Facebook. Y su hermana, fue la primera en levantar la voz de la queja. Según sus palabras textuales : “El dilema que tengo -continúa- es que él colocó un montón de información personal en su perfil, como el teléfono, la web de su empresa, su correo electrónico… Cualquiera que haya perdido un ser querido necesita que esa información sea retirada rápidamente por varias razones: por motivos de seguridad, para evitar que extraños llamen y escriban continuamente al fallecido y, la peor de todas, por la enorme pena de tener que tratar con cientos de personas que creen que aún está vivo y a las que hay que informar de su muerte.”
Ella decidió escribir a Facebook, diciéndoles que borraran el perfil de su hermano muerto. Y he aquí la respuesta:
“Debido a nuestra política con los usuarios fallecidos, convertimos en conmemorativas las páginas de esas personas. Eso elimina cierta información sensible y ajusta la privacidad de forma que sólo los amigos confirmados pueden ver el perfil o encontrar a la persona en una búsqueda. El Muro queda, de forma que amigos y familiares puedan dejar mensajes en su memoria”
El hombre, era un periodista muy galardonado, con una lista larga de documentales creados por su cámara. Es decir, es un hombre que aporto a la cultura de la humanidad. ¿Porque debería ser borrado su perfil, si el creo cultura, que nos pertenece a todos?. He aquí la cuestión :
1) Estamos de acuerdo que se borren los datos netamente personales, tiene mucho sentido. Desconocemos si Facebook avisa que tal usuario esta muerto.
2) El problema es Facebook, o yo así lo creo, desconfiamos totalmente de ellos. Quizas en la cuenta del difunto periodista, habría fotos interesantes, videos, quien sabe. ¿Y quién sabe cuándo Facebook se apoderará de esos datos?
Para terminar, si hubiera sido otra red social que no sea Facebook, yo les diría sin miedo que dejen la cuenta, porque, fue un periodista que dio mucho a la cultura general. Y porque además, es una manera más de permanecer “vivo”. Pero siendo facebook, uno no sabe qué puede suceder con su cuenta, ni siquiera estando muerto.
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